
Nací en Avellaneda. A mi papá no lo conocí porque falleció cuando yo era muy chico, pero tenía fotos de él y sé que se llamaba como yo. Tengo cinco hermanas y a mi madre. Por el tiempo que vivimos en Quilmes me iba con mi mamá a la Capital para pedir comida y llevar a mi casa. Después vinimos a vivir a La Plata porque aquí mi madre tenía parientes. A mí no me gustó. Extrañaba ir a pedir. Además en aquella época descubrí que tiraban bolsas con telas y con mi mamá las juntábamos para hacer pantalones para chicos. Cuando no teníamos nada para comer, yo salía a vender. Hacía, a veces, 2 pesos o 5 pesos por día. Después me invitaron a venir al Hogar, tenía 17 años. Yo quería trabajar y ganar un sueldo. Vine aquí y empecé a colaborar en lo que hacía falta, pero no me pagaban. A mí no me importaba porque yo no iba por el dinero sino por el Hogar. Después desde el Hogar se consiguieron algunas becas para chicos como nosotros. El Hogar Pantalón Cortito , para mí, es todo en mi vida. Es como mi casa. Los que van al Hogar son como también mi familia y el día que no pueda venir más voy a estar muy triste. No me veo en otro lado. Con esta construcción de la escuela que estamos haciendo yo quisiera aprender a hacer una casa algún día. Y cuando termine esta obra quiero seguir teniendo un trabajo. No quiero andar en la calle de vago.
( P.G. pertenece a la Comunidad Aborigen Toba, del barrio Malvinas, La Plata, cercana al Hogar)