Asociación Civil Pantalón Cortito

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Maxi, M.C.

Mi nombre es Maximiliano. Comencé a trabajar en el Hogar recién el día 6 de setiembre. Al empezar no sabía con qué me iba a topar. Nunca imaginé que sin darme cuenta comenzaba a formar parte de un grupo tan unido.
De a poco fui aprendiendo muchas cosas sobre el oficio denominado “albañilería”, ya que de principio, no sabía absolutamente nada. No digo que me haya convertido en todo un oficial, pero al menos tengo más idea sobre todo lo que respecta a : preparado de material, preparación de reglas (tirar plomada, sacar el nivel etc.) inclusive en estos últimos días llegué a levantar pared. Hoy los chicos estuvieron  encargados de revocar, me hubiera gustado estar ahí. pero en ese momento me encontraba haciendo otras cosas, de igual forma llegué a ver parte del proceso (como preparar las fajas) Lamentablemente, en pleno auge nos quedamos sin material. Por tal motivo la obra quedó paralizada hasta que lleven todo lo necesario. Esa es una de las cosas que , a mi entender, deberían solucionar las autoridades encargadas de la ejecución de la obra, ya que no es nada grato tener que dejar de trabajar porque se acaba algo tan vital para la construcción como lo es el cemento o el pegamento. Nací en la ciudad de La Plata, el 9 de agosto de 1984. Mi mamá se llamaba Silvia. Tengo a mi papá y cinco hermanos. No recuerdo mucho mi vida desde que nací…Lo poco que recuerdo de mi infancia es ver a mi mamá dando todo por nosotros. Por mí, más que nada, ya que soy el mayor. Después, bueno, la primaria. Siempre fui el mejor alumno, sentía la necesidad de serlo, para retribuirle de algún modo a mi mamá lo mucho que hacía por nosotros. En la primaria gané muchos premios, incluído el premio Dardo Rocha, por ser uno de los mejores promedios de la ciudad. Al mismo tiempo que estudiaba me gustaba trabajar, ojo, no era por necesidad ya que como dije antes mi mamá no permitía que nos faltara nada. Y lo que nos faltaba trataba de taparlo de algún modo. Lo que quizá nunca pudo fue tapar la imagen paterna en la familia. Volviendo al tema les decía que siempre me gustó trabajar, no sé, me sentía “grande” de chico. Añoraba ser “grande”. Para poder darle más de lo que le daba a mi familia. Siempre sentía que no era suficiente lo que hacía por ellos. Así llegué a los 14 años cuando comencé el secundario. Un día hablando con un profesor me dijo que fuera a una dirección y preguntara por una persona. De ese modo conseguí un lindo trabajo en un edificio (valga aclarar que para ese entonces ya tenía 16). En fin con lo que podía llegar a ganar allí lo gastaba en casa, mi mamá se había vuelto a juntar…y yo me llevaba bien con él, es el padre de mis cuatro hermanos más chicos. Digo que me llevaba porque al día de hoy no me gusta ver a esa persona por más que lo haga cada vez que voy a ver a mis hermanitos. Me quedó un…algo así como un resentimiento hacia él por no haber hecho “más” por mi mamá. A ella en el año 2002 le detectaron un cáncer en el cuello del útero. Por eso fue que yo dejé la facultad  para dedicarme pura y enteramente a trabajar. Durante los dos años siguientes mi mamá luchó con todas sus fuerzas por recuperarse, pero no era así. Cada día que pasaba estaba peor (como si eso fuera posible) y bueno, yo, como podía, trataba de ayudarla. En el año 2003 conocí a quien me ayudaría de allí en adelante. Su nombre es Gisella. Ella cumplió y cumple un rol muy importante en mi vida. Fue mi sostén cuando nadie debía notar lo afligido que me encontraba. Juntos tuvimos a un hermoso bebé a quien llamamos Thiago. Le agradecí tanto a Dios el hecho que diera a mi mamá la oportunidad de conocerlo, sólo que eso duró poco, ya que a tres meses de nacido mi hijo muere mi mamá, con sólo 37 años deja de existir fisicamente el ser más maravilloso que jamás volveré a ver. Allí comprendí lo raro de la vida, me dio el amor de mi vida envuelto en pañales y me quitó a la mujer de mi vida envuelta en una sábana. El día de hoy (a un mes y medio de partida) sigo para adelante, con más fuerza que nunca, sabiendo que no puedo caer. Fue una promesa hecha a ella. El día en que sepa que tanto mis hermanos como mi señora e hijo están definitivamente bien, creo que ese día sí voy a decir: “hoy no hago nada en todo el día”. Por el momento no. No puedo, no me gusta estar de brazos cruzados viendo a la vida pasar delante de mis ojos. Mi mamá me preparó perfectamente para encarar la vida, mirarla a la cara y no caerme por nada.
“Hoy es un regalo, por eso se llama presente”
El Hogar Pantalón Cortito para mí es sinónimo de compañerismo, de caridad, de amor. Toda la gente que está en él, que colabora con él, lo hace con mucho amor y empeño, son gente que quiere crecer cada día un poco más, se nota en sus miradas, en sus acciones, en su hablar. Da gusto poder formar parte de este nido de amor, bautizado Hogar pantalón Cortito. Yo, al igual que tantas personas, quiero trabajar para poder vivir, digamos que son muy pocos los que viven sin la necesidad de trabajar y los que lo hacen no saben lo que se pierden. Trabajar en la obra es algo muy lindo, se respira amistad, el grupo es muy unido. Además de todo un nuevo oficio que aprendo. Soy de las personas que piensan que todo lo aprendido sirve para algo. Cuando termine la obra me gustaría seguir en el hogar de algún modo, no quisiera alejarme.

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